Habitualmente interpretamos a lo virtual como opuesto a lo real (irreal). Sin embargo el filósofo francés Pierre Lévy nos demuestra en su libro “Qué es lo virtual?” que lo virtual no se opone a lo real, sino a lo actual. Si el árbol está latente en la semilla, la semilla es lo actual, el árbol existe como una posibilidad, como un problema a resolver.

No obstante, la virtualización no es la transformación de una realidad en un conjunto de posibles (lo que generaría una desrealización), sino que es una MUTACION DE IDENTIDAD. Un desplazamiento del centro de gravedad ontológico del objeto considerado. “Virtualizar, concluye Lévy, es cambiar la identidad ontológica del ser. Es una mutación de identidad. Una manera diferente de ser”.

Desde ese punto de vista, debemos tener en cuenta que si digitalizar es virtualizar y virtualizar es cambiar la identidad ontológica de un objeto, digital es re-crear. Abrir un nuevo espacio y nuevas formas de gestión de dichos espacios. En base a las nuevas lógicas y los nuevos paradigmas.

Es decir, cuando creamos contenidos digitales debemos tener claro que estamos creando un objeto nuevo. Estamos resignificando.

Re – significar = Dar sentido

Si en el mundo analógico el sentido se encuentra en el contexto, en el mundo digital el sentido está en el hipertexto y en las redes que sustentan esa hipertextualidad que, además, es multimedial e interactiva.

En esta tercer clase nos introduciremos al mundo de lo virtual.